domingo 19 de julio de 2009

Letargo

Un café. Un cigarrillo. Música de fondo y una habitación casi vacía. Una guitarra guardada en el closet y un montón de cosas que hacer, pero pocas ganas de realizarlas. Sonidos de ciudad, autos, bocinas, ladridos alrededor y entremedio de todo murmullo, el zumbido sigiloso de la soledad. Ese zumbido que con las horas y el reposo de la urbe se acrecienta y retumba en las paredes, dejando una marea de ondas expansivas de vacios vagos y profundos pensamientos, de anhelos de alegrías, músicas y colores pasados, que con los días y la débil memoria se transforman y se vuelven sepia, resquebrajados rastros de tiempos felices...

sábado 9 de mayo de 2009

Cuentos cortos no importantes - Nº 1: "El rechazo"

Seis veinticinco A.M.
Aún queda mucho tiempo antes de levantarse, asi que se volteó y arropó lo más que pudo, el frio afuera congelaba los huesos.

Siete treinta A.M.
"Solo un poco más" - decía, esperando que fuese la media hora más larga de su vida.

Al final de cuentas, ya no tenía sueño desde la primera vez que despertó, asi que empezó con la rutina diaria. Una ducha, ropa limpia, un desayuno solo para engañar el estómago, y a la calle. Cinco grados celcius, y cada bocanada de aire congelaba su cuerpo. No tenía ganas de seguir con esto. No era la primera vez que lo pensaba, pero ya se decidía de a poco. "Hoy hablo si o si" se decía a si mismo, sabiendo que nunca se atrevería a hablar por miedo al posible rechazo que obtendría.

Siguió caminando hasta el paradero, y en diez minutos no pasó la locomoción. "Caminaré" fue la orden a sus piernas, sabiendo el error, que en cualquier momento el bus pasaría y perdería minutos necesarios para cumplir con su horario. "No va a pasar, estoy seguro". Solo tres minutos desde que empezó a caminar cuando a su lado, con ese sonido característico, el bús pasó, casi burlándose por su poca fe. "Mierda!" alcanzó a murmurar y siguió su camino.

Bajó a la estación de metro revisando constantemente su reloj. Nunca había fallado y esta vez no sería la excepción. Pasó el torniquete y aguardó esperando el próximo tren. Veía a la gente con su cara de sueño y cansancio. Veía en sus ojos la decepción y el aburrimiento diario de hacer lo mismo una y otra vez. Quizás ellos tenían alguna razón para seguir. A él se le acabaron hace tiempo.

Miraba hacia el otro andén por simple curiosidad más que por interés verdadero. Hace tiempo la vida dejó de tener interés. No le quedaba nada, solo una rutina diaria y su soledad, conversaciones falsas, motivos sin motivo, cariños sin cariño. Miraba al frente y mágicamente la respuesta llegó a él, quizás atraida por el murmullo sin sentido de las personas, los ruidos de los trenes al pasar, las risas, los pasos en las escaleras, los anuncios por los altoparlantes.

Simplemente cerró los ojos, dió un paso al frente y se arrojó a las vías del metro, con una sonrisa en su cara y la calma de saber que, a final de cuentas, hoy ni nunca le rechazarían su petición...

martes 28 de abril de 2009

Alone

"Para cambiar el mundo
empieza con un paso.
Aunque sea pequeño,
el primer paso es
el más dificil de todos"

Dave Matthews
You might die trying


Siguiendo con los pasos intrínsecos, volviendo al camino pavimentado, unirse a la fila de los zombies irracionales que a su paso destruyen lo que tocan, incluyendo a los que aman; Ahi voy, esperando zambullirme y volver ileso ante la derrota del dolor, evitar las heridas expuestas a la sal. Voy protegido con capas de desinterés, sin ánimos de lucro, vacunado con miligramos de sarcasmo.

Sin embargo el tiempo sigue su curso mientras flotamos en el rumbo inútil de encontrar la felicidad con lo que vemos externo a nosotros. Sin embargo las alas del inconformismo nos alejan cada vez que alcanzamos lo querido. Y ahi sigue el rebaño, obnivulado ante las luces, colores, movimientos y música del cuadrado mágico, encantados por un aroma dulce de idiotez magnificada por el inmenso vacío interno de la no-existencia consciente.

Y por naturaleza nos entregamos a trivialidades, via selección natural elegimos a un igual para compartir lo triste y lo no tan triste del vivir, buscamos el sentido sin conocernos más allá de un nombre asignado, tenemos gustos subjetivos y otros inculcados que no son nada más que la realidad que creamos, la rutina necesaria, para no estar tan solos.

Afuera hace frío, los colores se apagan y la música ya no se escucha. Seguimos igual de solos que siempre, a pesar de ser millones. El movimiento infinito del tiempo no se detiene y nada hacemos para cambiar. Nos comportamos como virus, buscando una pelea con quienes nos dan un algo. Somos soldados sin guerra, desorientados por explosiones ficticias de cuentos muy antiguos, contados una y otra vez hasta la saciedad. Adictos a obviedades, rutinas repetidas, chistes gastados. A fin de cuentas es preferible al dolor de ser conscientes del vacío que hay justamente al lado del camino.

miércoles 4 de marzo de 2009

Alive

Esto si que va a ser interesante, aunque realmente no es nada complejo. Soy yo el que le da complejidad a las cosas, o dicho de otro modo, las retuerce… Hace un tiempo te regale una biblia de incoherencias, esta vez seremos un poquito menos locos.

No veo el lado por el cual yo te agrade. Te lo dije, no soy una persona equilibrada (bipolaridad, recuerdas?), ni siquiera nos hemos juntado… y si tengo mal aliento? Y si soy demasiado ácido? Y si estoy demasiado loco? Claro, hay múltiples réplicas para todas las interrogantes que hago, y sin duda las tienes. Pero aún así me intriga. Y te analizo buscando las respuestas, y te interrogo una y otra vez sobre lo mismo… Ey? Quizás de verdad lo valgo… pero soy demasiado humilde para asumirlo.
Captas la idea? Estoy lleno de sarcasmos y pocas veces digo las cosas sin una metáfora o de manera revoltosa y poco entendible (para el resto, yo sé bien lo que quiero decir…).

En fin, creo que me agrada eso. Que sigues imperturbable ante todos estos hechos. Como si no importaran. Cosa que agradezco. De verdad, siento que hay una química (por decirlo así) que hace nuestro entendimiento algo tan natural y fluido… Sabes que no creo en las tonterías de los signos y cosas así, esa no es una opción lógica. Supongo que va por el mismo asunto de que, no conociéndonos, no perdemos nada. No tenemos nada que perder al ser así. Es un simple juego. Lo que tú o yo hagamos no afecta la vida “real” del otro. Pero está bien. Así son las cosas.
Dos tragos más y me duermo plácidamente. Pero los guardaré para mañana. Uno nunca sabe cuando realmente se necesite un trago.

Te quiero, y si, eso es ilógico. Pero aún así lo explicaré: me has brindado apoyo desinteresadamente. Has estado ahí, a la distancia, pero siempre presente. Que otra cosa? Me apoyas, crees que tengo razón, te parezco divertido, en fin, un montón de cosas que a lo mejor al resto le parecen triviales, para mi no lo son. Realmente las aprecio. Y por eso las gracias, por lo anterior y todo lo que pude dejar en el tintero.

Solo una cosa más, no me hagas esperar más! Escribir tanto puede atrofiar mis dedos y es demasiado aburrido tomar solo. Nuestra conversación prometida está demorando demasiado. Te lo digo ahora, ya sabes que no tienes nada que temer, y lo acepto. Traté de asustarte. No me funcionó.

Te espero. Y si termino odiándote no te ignoraré ni dejaré de escribir, tranquila. Los rumores que soy malo no son tan ciertos (o tal vez si…)(te asusté?)(xD)
En fin, solo tu entenderás este discurso. Nos leemos. Como siempre.
Un beso.

jueves 5 de febrero de 2009

Cuento de hadas II

Ella nació, creció y se formo como una más. Lo normal como dirían por ahí. Nada extraordinario. Estudió, se educó y su sueños eran ser una profesional y poder mantenerse por sus propios medios. Soñadora, romántica, feliz con lo poco que tenía, luchadora. Llegó él y la alegría inundó su mundo. Eran una pareja casi perfecta, se entendían, compartían, vivían felices. De un momento a otro la familia creció y los sacrificios y esfuerzos fueron aumentando. Y aún así lo lograban.

Aunque misteriosamente un día se dio cuenta que todo estaba cambiando. Al principio era casi imperceptible… solo rumores de las pruebas que nada era igual. Detalles, pequeños detalles que terminaron en grandes conflictos. Había otra mujer, y aunque las pruebas no eran tangibles, lo sabía.

Peleas, malas palabras, del amor al odio un paso. Porque el odio era lo único que te quedaba. La mejor arma para el desamor. Se fue de la casa, por el bien de todos. Esperabas que con eso aprendiese la lección, y todo volviese a ser lo que antes estaba bien.

Pero no, él desapareció. Lo persiguió por los lugares que frecuentaba, preguntaste a sus amigos, llamaste donde podrían haberlo visto, pero fue como si realmente no hubiese existido. Acaso todo fue una simple ilusión?

Pasó el tiempo, y un día cocinando algo te llamó la atención. Esos pequeños detalles que te ponen atento al parecer sin mayor razón que la intuición de que algo malo pasó. Subiste el volumen del televisor y ahí, en las noticias de la mañana sonaba el nombre de él como una víctima de sus propias malas decisiones, que terminaron en la corriente del río. Apagó el televisor mientras por su mejilla cayó la última lágrima que nació por él.